Grupo Otec advierte sobre Reforma a la capacitación: "Pone en riesgo el motor principal de la economía: El capital humano"

La reforma al sistema de capacitación laboral impulsada La reforma al sistema de capacitación laboral impulsada por el Gobierno esta semana recién pasada, marca un punto de inflexión para el ecosistema formativo en Chile. Entre sus principales medidas, se contempla la eventual eliminación de la franquicia tributaria SENCE, instrumento que hoy permite a las empresas destinar hasta un 1% de su planilla de remuneraciones a formación, y un mecanismo que por años ha estructurado la inversión en capacitación del país.

Actualmente, este mecanismo moviliza cerca de US$ 300 millones anuales, y permite capacitar a más de 1 millón de trabajadores al año en Chile.

Desde Grupo OTEC, advierten que los cambios podrían perjudicar tanto el desarrollo de las empresas, como el de los trabajadores y los organismos ejecutores.

“Si el Gobierno concreta la eliminación de la franquicia tributaria SENCE, no estaría haciendo una reforma, sino que podría estar cometiendo uno de los errores más graves en política de capital humano de las últimas décadas”, subraya Jaime Lira, Directivo de Grupo OTEC. “El impacto real no se verá reflejado en el presupuesto, sino en una menor productividad, menor competitividad, mayor brecha de habilidades y menor crecimiento económico. En este contexto, eliminar el principal instrumento de capacitación laboral es contradictorio a cualquier estrategia de desarrollo”.

ACCESO EN TENSIÓN: EL PRINCIPAL PUNTO DE ALERTA

Uno de los ejes más sensibles de la propuesta, es el paso desde un modelo de acceso relativamente directo a uno basado en fondos concursables. Este cambio, sostienen desde el sector, podría impactar a pequeñas y medianas empresas, que hoy utilizan la franquicia como principal herramienta para capacitar a sus equipos.

“La actual reforma apunta a disminuir la cantidad de actores, cerrando la puerta a las pymes, que son entre el 50% y 70% del empleo formal. Es decir, está mermando el acceso a la capacitación de más del 50% del mercado laboral”, asevera Lira. “Hoy las microempresas y las pymes representan más del 98% del tejido empresarial chileno y la medida pone en riesgo el motor principal de la economía: el capital humano”.

En este sentido, la preocupación no es solo operativa, sino estructural: está la posibilidad de que la capacitación deje de ser una práctica extendida y pase a depender de procesos competitivos, dado que la propuesta argumenta que el sistema actual incentiva cursos de mala calidad.

“Es cierto que la franquicia tiene problemas, pero también es cierto que se estaban ajustando mecanismos de control, eliminando modalidades débiles y se estaban fortaleciendo estándares”, añade Lira. “En las evaluaciones del propio Estado no se concluye que la franquicia deba eliminarse, la evidencia no respalda esa decisión, por lo que creemos que la reforma tiene un carácter más político que tributario”.

NUEVOS INCENTIVOS, NUEVAS INCERTIDUMBRES

La incorporación de instrumentos como el crédito tributario al empleo, busca entregar mayor flexibilidad a las empresas en la gestión de recursos destinados a capacitación. Sin embargo, desde Grupo OTEC plantean que este cambio también podría diluir los incentivos que hoy estructuran la inversión en formación.

Al respecto, Lira hace hincapié en que “según datos del SII, solo el 20% de las empresas potenciales hacen uso de la franquicia SENCE, por lo que existe un gran potencial de desarrollo. Eliminar la franquicia se vuelve un contrasentido económico evidente. Mientras otros países invierten en formación, Chile decide retroceder”.

Además, la experiencia del sector indica que, sin mecanismos claros, la capacitación tiende a perder prioridad frente a otras urgencias del negocio.

“Hay que entender que las empresas no van a endeudarse para capacitar, porque tienen que hacer un esfuerzo diario para mantener la operación”, advierte. “El Gobierno ha insinuado nuevas formas de capacitación, pero hasta ahora no existe un diseño claro, financiamiento definido, plan de transición o institucionalidad equivalente. A nuestro juicio, eliminar primero y pensar después no es una política pública, es una apuesta riesgosa que Chile no puede darse el lujo de perder”.

EL ROL DE GRUPO OTEC EN UN NUEVO ESCENARIO

Más allá de los mecanismos de financiamiento, la reforma también reabre la discusión sobre el rol de los organismos técnicos de capacitación. Desde Grupo OTEC enfatizan que su función no se limita a la ejecución de cursos, sino que incluye diseño, acompañamiento y aseguramiento de calidad de los procesos formativos.

En este contexto, advierten que cualquier transformación debe considerar este rol para evitar la fragmentación del sistema.

“Este nuevo modelo debiera asegurar que el capital humano es una prioridad estratégica dentro del diseño económico. Sin embargo, la actual reforma, así como se plantea, implica asumir que la capacitación laboral es un gasto prescindible”, asegura Lira. “Las personas son las que mueven la economía y si no existen las herramientas adecuadas, existirá inevitablemente un estancamiento económico”.

A medida que la iniciativa avance en su tramitación, el llamado desde Grupo OTEC es a construir un modelo que equilibre modernización con continuidad, calidad con acceso, y eficiencia con cobertura.

“La pregunta que el Gobierno evita responder es evidente: ¿cuánto le costará a Chile dejar de capacitar a cientos de miles de trabajadores al año?”, puntualiza. “El desafío no solo es reemplazar un instrumento, sino resguardar un sistema que ha sido clave en la formación de capital humano en el país”.

 

 

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